El Teatro Municipal Florida ha acogido este mediodía uno de los actos más señalados de la Cuaresma en Algeciras, el pregón oficial de la Semana Santa 2026, protagonizado por el cofrade algecireño y teniente de alcalde Jorge Juliá Aguilera, quien ofreció una intervención extensa, cuidada y profundamente emocional que no dejó indiferente al público asistente.
El acto, que reunió a autoridades, representantes del Consejo Local de Hermandades y Cofradías, hermanos mayores y numerosos cofrades, contó con la presencia del alcalde, José Ignacio Landaluce, así como de miembros del equipo de Gobierno municipal. La presentación corrió a cargo de José Ángel Vázquez, quien destacó la trayectoria, compromiso y dimensión humana del pregonero, subrayando su estrecha vinculación con la vida cofrade desde la infancia.
Ya ante el atril, Jorge Juliá construyó un pregón de largo recorrido, estructurado como un rosario dividido en distintos misterios, en el que fue alternando reflexión, vivencias personales y pasajes poéticos. Desde el inicio, dejó claro el eje central de su discurso: una declaración de amor a Algeciras y a su Semana Santa, entendida no solo como tradición, sino como una forma de vida profundamente arraigada en la ciudad.
Uno de los pilares del pregón fue la juventud cofrade, a la que otorgó un papel protagonista. Juliá defendió que los jóvenes no son el futuro, sino el presente de las hermandades, recordando sus propios inicios en grupos jóvenes y evocando escenas de infancia que reflejan cómo se construye la afición cofrade desde la convivencia, la ilusión y la fe. En este sentido, puso en valor la evolución de las corporaciones, cada vez más abiertas a integrar a nuevas generaciones en sus estructuras.
El pregonero también dedicó un bloque destacado a la figura de las madres, a las que definió como el primer vínculo con la fe. A través de un discurso cargado de simbolismo, reivindicó el papel fundamental de la familia en la transmisión de valores y tradiciones, enlazando esta idea con la devoción mariana tan presente en la ciudad.
A lo largo de su intervención, Juliá realizó un recorrido por distintas imágenes y hermandades, describiendo con detalle estampas características de la Semana Santa algecireña: desde la salida de los pasos hasta el sonido de las marchas, el olor a incienso o el recogimiento de los barrios. Todo ello con un lenguaje que combinó prosa y verso, reforzando el carácter emocional y evocador del pregón.
Especial relevancia tuvo también el reconocimiento al trabajo interno de las cofradías. El pregonero puso el foco en las juntas de gobierno, mayordomías y equipos de trabajo, destacando su esfuerzo constante y muchas veces invisible para que cada estación de penitencia sea posible. Un mensaje que conectó con buena parte del auditorio, conocedor de la realidad diaria de las hermandades.
El discurso avanzó hacia un plano más personal en su tramo final, donde Juliá recordó a su familia, especialmente a sus padres, en uno de los momentos más emotivos del acto. Desde esa dimensión íntima, volvió a reforzar la idea de que la Semana Santa es también memoria, legado y raíces compartidas, más allá de lo estrictamente religioso.
El pregón concluyó con una composición poética dedicada a Jesús Resucitado y a las Glorias de la ciudad, cerrando así una intervención que fue respondida con una prolongada ovación del público. Posteriormente, el pregonero recibió diversos reconocimientos institucionales en una jornada que contó además con el acompañamiento musical de la Banda Sinfónica “Amando Herrero”.
Con este acto, Algeciras da un paso más hacia su Semana Mayor, en un ambiente donde la emoción, la tradición y el sentimiento cofrade vuelven a situarse en el centro de la vida social y cultural de la ciudad.