La devoción rociera volvió a llenar este martes las calles de Algeciras con la salida de la Hermandad del Rocío rumbo a la aldea de Almonte. Cientos de fieles y vecinos acompañaron a los peregrinos en las primeras horas de un camino que cada año reúne a miles de personas en torno a una de las tradiciones religiosas más arraigadas de Andalucía.
La jornada arrancó con la tradicional misa de romeros celebrada en la parroquia del Santísimo Corpus Christi, donde numerosos algecireños se congregaron para despedir a la hermandad antes de emprender la peregrinación. La eucaristía estuvo presidida por el director espiritual de la corporación rociera, el reverendo padre Antonio Jesús Garrido.
Entre los asistentes estuvieron representantes del equipo de gobierno municipal encabezados por José Ignacio Landaluce, además de integrantes del Consejo Local de Hermandades y Cofradías y miembros de distintas corporaciones religiosas de la ciudad. La presencia institucional volvió a poner de manifiesto el peso que tiene la romería dentro de la vida social y cultural del municipio.
Tras la misa, el cortejo inició su recorrido hacia la Iglesia Mayor Parroquial de Nuestra Señora de La Palma, donde la hermandad realizó la tradicional despedida a la patrona y alcaldesa perpetua de la ciudad antes de poner rumbo definitivo hacia tierras onubenses.
La comitiva, encabezada por el hermano mayor Javier Vega, realizó también una parada en la Casa Consistorial. Allí recibió un ramo de flores entregado por el Ayuntamiento como muestra del apoyo institucional a una celebración que cada año moviliza a numerosos vecinos del Campo de Gibraltar.
Durante todo el recorrido, el Simpecado avanzó acompañado por aplausos, cánticos y muestras de cariño de decenas de personas que quisieron arropar a los romeros en los primeros compases del camino. La salida volvió a convertirse en uno de los momentos más emotivos para los devotos rocieros de la ciudad.
El alcalde trasladó además un mensaje de apoyo a todos los peregrinos antes de iniciar la travesía hacia la aldea almonteña. Landaluce destacó que la ciudad vive esta tradición “con intensidad” y deseó a los romeros un camino marcado por la convivencia, la fe y la protección de la Virgen durante cada etapa del recorrido.