El abogado de Kanjaa pide su ingreso psiquiátrico indefinido y niega que fuera un yihadista
El juicio contra Yassine Kanjaa, acusado del asesinato del sacristán Diego Valencia y del intento de homicidio del sacerdote Antonio Rodríguez en dos iglesias de Algeciras, ha quedado visto para sentencia tras la última sesión celebrada en la Audiencia Nacional, en la que su abogado ha solicitado al tribunal que le imponga una medida de internamiento psiquiátrico, incluso por varios años, pero no una condena de prisión.
La Fiscalía, que mantiene su petición de 50 años de cárcel, considera que el acusado actuó con motivación religiosa en un ataque con finalidad terrorista, si bien reconoce que padece un trastorno mental. Solicita por ello una eximente incompleta, al entender que sus facultades no estaban completamente anuladas.
En contraste, la defensa ha insistido en la eximente completa, alegando que Kanjaa, diagnosticado con esquizofrenia paranoide, actuó durante un brote psicótico que le impedía distinguir entre el bien y el mal. “No tenía capacidad de discernimiento, no es responsable de sus actos”, ha subrayado su abogado, que considera que el acusado debe permanecer en un centro psiquiátrico, pero no en prisión.
La defensa ha negado rotundamente que Kanjaa estuviera radicalizado. Ha reconocido que el joven se volvió “extremadamente religioso” dos meses antes del ataque, pero ha matizado que ello no lo convierte en un extremista islamista, desmontando así —según su tesis— la finalidad terrorista que requiere la acusación.
Además, ha recordado que los forenses psiquiátricos confirmaron el diagnóstico de esquizofrenia y apoyaron la tesis de que actuó sin control de sus capacidades. En base a esto, el abogado ha propuesto que solo pueda ser puesto en libertad cuando los médicos certifiquen que ya no supone un peligro para sí mismo ni para otros.
Por su parte, el fiscal ha recalcado que tener una enfermedad mental no excluye la motivación terrorista, y ha argumentado que estos perfiles son más susceptibles a la propaganda yihadista. Considera que el acusado, de origen marroquí y en situación irregular en España, actuó bajo esa influencia, con la intención de aterrorizar y de eliminar a quienes consideraba enemigos de su credo.
Ahora, el tribunal deberá determinar si los ataques del 25 de enero de 2023 en las iglesias de San Cristóbal y Nuestra Señora de La Palma, en pleno centro de Algeciras, fueron obra de un radical o de una persona enferma mentalmente, y si el destino de Kanjaa será la cárcel o un hospital psiquiátrico.