Europa militar

Portugal plantea una “mili” voluntaria con paga y carnet gratis para captar jóvenes en el ejército

Imagen de archivo de varios militares durante unas maniobras de formación y entrenamiento.

El Gobierno luso estudia un programa de formación militar temporal con incentivos económicos y sin obligación de continuar en las Fuerzas Armadas

Portugal ha abierto un intenso debate político y social tras presentar un nuevo plan de formación cívico-militar dirigido a jóvenes de entre 18 y 23 años. La iniciativa, denominada ‘Defender Portugal’, contempla una ayuda económica de 439 euros, alojamiento, manutención y la posibilidad de conseguir el carnet de conducir gratuitamente a cambio de varias semanas de instrucción básica voluntaria.

El proyecto todavía no ha sido aprobado de forma definitiva y deberá pasar por el Parlamento portugués, aunque ya se perfila como una de las propuestas más llamativas impulsadas por el Ejecutivo luso para intentar rejuvenecer y reforzar sus Fuerzas Armadas. El objetivo pasa por atraer a jóvenes que nunca se habrían planteado una experiencia militar y ofrecerles una primera toma de contacto sin compromiso de permanencia.

El programa tendría una duración de entre tres y seis semanas y combinaría ejercicios físicos, formación básica en disciplina, convivencia y actividades relacionadas con responsabilidad cívica. Todo el proceso se desarrollaría en instalaciones vinculadas al ámbito militar y con los gastos cubiertos por el Estado.

Además del incentivo económico, los participantes podrían acceder de manera gratuita al permiso de conducir a través de centros autorizados. La propuesta también contempla ventajas futuras en determinados procesos de selección relacionados con seguridad, emergencias o acceso a plazas vinculadas a las Fuerzas Armadas portuguesas.

Desde el Gobierno de Portugal insisten en que la medida no supone una recuperación encubierta de la antigua mili obligatoria. La participación sería completamente voluntaria y los jóvenes no tendrían obligación de ingresar posteriormente en el ejército profesional.

La iniciativa llega en un momento en el que numerosos países europeos afrontan problemas de reclutamiento y envejecimiento de sus plantillas militares. Portugal, de hecho, habría perdido cerca de un tercio de sus efectivos en la última década, según los datos manejados por el Ejecutivo luso.

El debate también ha reabierto comparaciones con España, donde el servicio militar obligatorio desapareció en 2001. Actualmente, el modelo español se basa en fuerzas armadas profesionales y fórmulas voluntarias como el reservismo o el acceso a Tropa y Marinería, aunque ninguna funciona con un sistema temporal y flexible similar al planteado ahora por Portugal.

En plena preocupación europea por la seguridad y el refuerzo de capacidades militares, la propuesta portuguesa se suma a otros movimientos recientes impulsados en países como Alemania. La fórmula busca combinar formación breve, incentivos prácticos y captación juvenil en un contexto marcado por la necesidad de incorporar nuevos perfiles especializados.