El incendio de Los Gallardos deja 12 fallecidos y más de 7.000 hectáreas calcinadas mientras el fuego queda estabilizado
El incendio forestal declarado en Los Gallardos (Almería) quedó estabilizado este domingo tras tres jornadas de intenso trabajo de los servicios de emergencias, después de convertirse en el siniestro más grave registrado en Andalucía en los últimos años. El balance provisional asciende a 12 personas fallecidas, ocho heridos y alrededor de 7.000 hectáreas afectadas, mientras el operativo mantiene las labores de vigilancia para evitar reproducciones del fuego.
La evolución favorable permitió a la Junta de Andalucía autorizar el regreso progresivo de cerca de un millar de vecinos que permanecían desalojados de distintos núcleos de población. El Plan INFOCA confirmó que el perímetro del incendio, de unos 42 kilómetros, permanecía consolidado y sin frentes con capacidad de propagación libre, lo que permitió desescalar la emergencia.
Durante la jornada continuaron desplegados centenares de efectivos del INFOCA, la Unidad Militar de Emergencias (UME), la Guardia Civil, bomberos, sanitarios y otros cuerpos de intervención. Los equipos siguieron refrescando el terreno, controlando puntos calientes y revisando viviendas e infraestructuras para minimizar el riesgo de reactivaciones.
Mientras tanto, la investigación sobre la tragedia continúa abierta. Las autoridades mantienen en marcha el proceso de identificación de las víctimas mediante pruebas de ADN, para lo que ya han comenzado a llegar a España familiares de algunos de los fallecidos. Los análisis se realizan bajo la supervisión de la autoridad judicial.
El presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, expresó su confianza en que no aparezcan nuevas víctimas mortales y calificó el incendio de "terrorífico". Por su parte, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, destacó que el fuego alcanzó una virulencia excepcional, llegando a avanzar a una velocidad de hasta 100 metros por minuto durante los momentos más críticos.
El incendio obligó además a evacuar a más de 1.400 personas, aunque la mejora de las condiciones meteorológicas permitió iniciar el retorno escalonado de los vecinos conforme avanzaban las tareas de control. Paralelamente, la A-7 recuperó completamente la normalidad tras permanecer cortada por la proximidad de las llamas.
Las administraciones continúan evaluando los daños ocasionados por un incendio que ha arrasado miles de hectáreas de monte y ha afectado a numerosas explotaciones agrícolas, viviendas y espacios naturales del Levante almeriense. El dispositivo permanecerá activo hasta dar por extinguido definitivamente el fuego.