España encabeza la sobrecualificación en Europa: una generación formada que trabaja por debajo de sus estudios
España vuelve a situarse como el país de la Unión Europea con mayor tasa de sobrecualificación laboral. Según los últimos datos de Eurostat, alrededor de uno de cada tres titulados superiores trabaja en puestos que no requieren el nivel formativo alcanzado, una realidad que evidencia el desajuste entre el sistema educativo y el mercado laboral.
El fenómeno afecta de lleno a una generación que ha estudiado más que nunca, pero que no siempre encuentra empleo acorde a su preparación. En muchos casos, los jóvenes acceden rápido al mercado de trabajo, aunque lo hacen en sectores ajenos a su formación, con salarios insuficientes y con grandes dificultades para emanciparse.
El empleo llega, pero no siempre encaja
Las cifras reflejan una paradoja: España mejora sus niveles de ocupación, pero mantiene una estructura productiva incapaz de absorber a todos los perfiles cualificados. En 2025, la tasa española de sobrecualificación se situó en torno al 34%, frente al 21,4% de media europea, por delante de países como Grecia o Chipre.
Este problema también tiene lectura territorial. En zonas como el Campo de Gibraltar, donde conviven industria, logística, servicios, turismo y actividad portuaria, la falta de oportunidades ajustadas a determinados perfiles formativos puede empujar a muchos jóvenes a aceptar empleos por debajo de su cualificación o a buscar salidas fuera de la comarca.
Mujeres y extranjeros, más expuestos
La brecha también se aprecia por sexo. Las mujeres registran una tasa superior a la de los hombres, con más presencia en empleos a tiempo parcial, mayor temporalidad y menores ingresos en trabajos equivalentes. Eurostat también señala que los ciudadanos extranjeros sufren más este desajuste que los nacionales, especialmente en países del sur de Europa.
Los ámbitos de estudio marcan otra diferencia clave. Informática, ingenierías y salud presentan mejores indicadores de inserción, mientras que artes, humanidades, educación, ciencias sociales, periodismo y documentación concentran peores resultados laborales y más dificultades para encajar en puestos acordes al nivel universitario.
Formación Profesional y modelo productivo
El debate se cruza además con el papel de la Formación Profesional. Mientras España mantiene un elevado porcentaje de titulados universitarios, las empresas demandan cada vez más perfiles técnicos y de FP en sectores vinculados a sanidad, industria, tecnología, mantenimiento, logística o actividad empresarial.
Los expertos apuntan a un problema estructural: no basta con formar más, sino con orientar mejor, actualizar la oferta educativa y generar empleos de mayor valor añadido. Sin un cambio productivo real, la sobrecualificación seguirá funcionando como un tapón para miles de jóvenes.
Emanciparse, la otra gran barrera
El impacto no termina en el empleo. La combinación de salarios ajustados, vivienda cara y contratos poco estables retrasa los proyectos de vida. España mantiene una de las edades de emancipación más elevadas de Europa, lo que convierte el acceso a una vivienda independiente en una meta cada vez más difícil para muchos menores de 35 años.
La consecuencia es una generación preparada, activa y con experiencia, pero atrapada entre trabajos que no se corresponden con sus estudios y una estabilidad económica que tarda demasiado en llegar.