El Alvia circulaba a 204 km/h en el momento del choque en el accidente de Adamuz

Imagen de los trenes implicados en el accidente ferroviario ocurrido en Adamuz tras la colisión.
El análisis inicial de las cajas negras permite reconstruir segundo a segundo la secuencia del siniestro ocurrido el 18 de enero

La investigación sobre el accidente ferroviario de Adamuz continúa avanzando con nuevos datos procedentes del análisis de los registradores jurídicos —las conocidas cajas negras— de los trenes implicados. La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha confirmado que el tren Alvia circulaba a 204 kilómetros por hora en el momento en que se produjo la colisión.

Según la cronología elaborada por los investigadores, el siniestro se desarrolló en apenas unos segundos, a partir de una serie de incidencias registradas en el tren Iryo 6189, que circulaba en sentido Madrid. La primera anomalía se detectó a las 19.43.29, cuando el convoy registró una desconexión eléctrica del motor mientras circulaba a unos 205 km/h, un hecho que podría estar relacionado con problemas en el contacto del pantógrafo con la catenaria.

A continuación se registró una alarma de temperatura en las cajas de grasa del coche 8, una señal que los investigadores consideran compatible con un posible descarrilamiento previo. Esta alerta activó el sistema de frenado del tren, que comenzó a reducir su velocidad.

Pocos segundos después se produjo un fallo en la aguja ferroviaria A645, probablemente tras el impacto de los coches descarrilados del propio Iryo. Como consecuencia, la señal de la vía contigua cambió repentinamente a rojo, lo que provocó que el sistema de seguridad LZB ordenara una frenada de emergencia en el tren Alvia, que en ese momento circulaba a unos 216 km/h.

A las 19.43.43, el maquinista del Iryo activó manualmente el freno de emergencia cuando el tren ya había reducido su velocidad hasta los 141 km/h. Apenas un segundo después, el registrador del Alvia dejó de almacenar datos mientras el convoy circulaba a 204 km/h, un instante que la comisión considera presumiblemente el momento de la colisión entre ambos trenes.

La CIAF señala además que no consta ninguna acción del maquinista del Alvia en los últimos registros, lo que refuerza la hipótesis de que el impacto se produjo de forma prácticamente inmediata tras activarse los sistemas de seguridad.

El análisis de las cajas negras se realizó el pasado 5 de marzo, con la presencia de investigadores de la CIAF, agentes de la UCO, técnicos ferroviarios y representantes de las empresas implicadas. Las imágenes del sistema de vídeo interior del tren Iryo también están siendo examinadas para completar la reconstrucción del accidente.

A pesar de estos avances, la comisión insiste en que los datos conocidos hasta ahora no constituyen conclusiones definitivas, ya que la investigación continúa abierta y podrían aparecer nuevos elementos que modifiquen la reconstrucción actual del siniestro, en el que murieron 46 personas.