Nueva etapa

El tratado de Gibraltar redibuja la frontera sin alterar la soberanía del Peñón

Varias personas esperan para cruzar el paso fronterizo entre La Línea y Gibraltar - FOTO: FJ Benítez
El acuerdo con la Unión Europea transformará la movilidad, el empleo y el comercio desde el 15 de julio, aunque mantendrá intactas las posiciones históricas de España y Reino Unido

El nuevo tratado sobre Gibraltar abrirá desde el próximo 15 de julio una etapa inédita para las relaciones con el Campo de Gibraltar. El acuerdo eliminará los controles habituales en la Verja y trasladará la frontera exterior del espacio Schengen al puerto y al aeropuerto del Peñón, sin modificar su soberanía ni el estatus político del territorio.

El texto busca evitar que el Brexit levante una barrera entre dos comunidades estrechamente vinculadas por el trabajo, el comercio y la vida cotidiana. Gibraltar continuará fuera de la Unión Europea y de Schengen, aunque aplicará determinadas normas comunitarias para permitir una circulación más fluida hacia España y el resto del espacio europeo.

Los viajeros que lleguen al Peñón por vía aérea o marítima tendrán que superar dos controles consecutivos. Las autoridades gibraltareñas comprobarán primero el cumplimiento de su normativa y, posteriormente, agentes españoles aplicarán los requisitos establecidos por el Código de Fronteras Schengen. Quienes superen ambos trámites podrán desplazarse después hacia territorio español sin nuevos controles ordinarios.

La medida tendrá una incidencia directa sobre los más de 15.000 trabajadores transfronterizos que cruzan diariamente desde municipios como La Línea de la Concepción, San Roque, Algeciras, Los Barrios o Castellar de la Frontera. El objetivo es reducir las esperas y dotar de estabilidad a una movilidad que durante los últimos años dependió de soluciones provisionales.

Más allá de la frontera, el acuerdo regula asuntos vinculados con la Seguridad Social, las pensiones, la sanidad, la fiscalidad, el comercio y la cooperación policial. También prevé una unión aduanera que podría simplificar el movimiento de mercancías y abrir nuevas oportunidades para las empresas de la comarca, especialmente en los sectores de la logística, los servicios y el turismo.

El Puerto de Algeciras podría reforzar su papel como socio logístico del Peñón si el nuevo marco reduce trámites y aporta mayor seguridad jurídica a las operaciones empresariales. El tratado contempla igualmente una coordinación más estrecha frente al narcotráfico, el blanqueo de capitales, la trata de personas y otras formas de delincuencia organizada.

El medio ambiente será otro de los ámbitos que exigirán cooperación. La calidad de las aguas, la contaminación marina, la gestión de residuos o la protección de la biodiversidad afectan a una bahía compartida, aunque el texto no resolverá los desacuerdos vinculados con las aguas, los rellenos, el búnkering o las competencias territoriales.

Pese a su alcance, el tratado no alterará la soberanía ni la presencia militar británica. España mantendrá su reivindicación y el Reino Unido conservará sus competencias sobre el Peñón. Su éxito dependerá ahora de la aplicación práctica, de las infraestructuras previstas y de la capacidad de las administraciones para convertir la nueva movilidad en empleo, inversión y prosperidad sin aumentar la presión sobre la vivienda y los servicios públicos de la comarca.