EDITORIAL

¿Qué significa realmente prosperidad compartida y qué efectos reales tendrá sobre la población?

El inminente tratado entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar promete una nueva etapa de “prosperidad compartida” a ambos lados de la verja. Sin embargo, persisten interrogantes sobre qué implicaciones reales tendrá para la población del Campo de Gibraltar y su tejido económico.

Un cambio histórico en el contencioso

El tratado negociado entre la Unión Europea y el Reino Unido sobre Gibraltar, y que está muy cerca de su entrada en vigor, supone un cambio importante en el devenir tanto de Gibraltar como de la comarca y, por qué no, de tantos andaluces y españoles que han crecido con el contencioso territorial sobre el Peñón, heredado desde la famosa firma del Tratado de Utrecht.

El concepto de “prosperidad compartida”

Uno de los argumentos más utilizados a ambos lados de la verja, y desde Madrid, Londres y, en menor medida, Bruselas, es la famosa “prosperidad compartida”. El término, ha sido profusamente utilizado por las autoridades gibraltareñas y británicas primero, y, después, por las propias españolas, incluido el ministro José Manuel Albares y algunos alcaldes de la comarca, que han hecho suya la expresión. Pero, ¿qué significa y cuál es la realidad de esta prometida prosperidad compartida?

Beneficios sin concreción para el Campo de Gibraltar

Hasta la fecha nadie, al menos de la parte española, ha explicado con claridad cuáles serán esos beneficios o citado ejemplos concretos de cómo se hará más próspera la población del Campo de Gibraltar, más allá de argumentos generales y de los beneficios que tendrán los trabajadores transfronterizos que, sin duda verán mejorados sus idas y venidas desde el Peñón, pero de cuyos aspectos sanitarios y de jubilaciones parece que seguirán corriendo a cargo de la hacienda española, sin participación directa conocida en esto por parte de Gibraltar.

Inversiones y presión inmobiliaria

Se habla de inversiones en la zona circundante a Gibraltar, pero de nuevo, más allá de la presión inmobiliaria que, como se citaba en otro artículo, ya ha empezado a aparecer, y que tendrá también importante presencia inversora por parte de gibraltareños, no parece claro ni cuales ni de qué tipo.

Así mismo, un aspecto que parece desprenderse del famoso término compuesto, cuando se leen y analizan comentarios, publicaciones y medios gibraltareños en los últimos meses, es que será Gibraltar la que “comparta” su prosperidad con la comarca, y se supone que, a cambio, el Peñón mejorará su logística e incomodidades transfronterizas, aumentando seguramente su, ya de por sí, amplio margen de beneficio y prosperidad con respecto a la región circundante. En este punto, las autoridades españolas tampoco han aclarado, ni detallado qué planes para la prosperidad de la región manejan ni, si como se desprende, todo depende de la “magnanimidad” gibraltareña en compartir parte de sus amplios recursos económicos.

Infraestructuras previstas al otro lado de la verja

En materia de infraestructuras con inversión privada (o público-privada), ya aparecen planes, pero al otro lado de la ya casi extinta verja. Así, se escucha y se lee sobre proyectos gibraltareños que, al calor del nuevo Tratado, podrían desarrollarse y que van desde, una ampliación o remodelación de la terminal del puerto para convertirlo en un hub del Mediterráneo para cruceros, a una planta o centro de datos (de nombre “Pelagos”) cuya inversión rondaría los 2 mil millones de €, pero que tendría un seguro impacto negativo al menos en el aspecto medioambiental por la necesidad ingente de recursos energéticos que necesitaría.

Fiscalidad y posibles efectos sobre el comercio

Por otro lado, ni siquiera en los aspectos que ya se conocen, se ve clara esa prometida “prosperidad compartida” para el Campo de Gibraltar. Así, el tratado compromete un impuesto al consumo del 15% en Gibraltar, ya inferior en 6 puntos a la parte española, pero del que muchos productos estarán exentos, como alimentos, medicinas, agua, gasolina, y otros, como ropa y calzado infantil, tendrán un gravamen máximo del 5%. Como es evidente que la fiscalidad se mantendrá todavía en niveles más bajo que en la parte española, ¿quién asegura que muchas personas, de La Línea o municipios adyacentes, no se desplacen a Gibraltar a comprar estos productos ahora que la movilidad estará normalizada y sin restricciones? ¿Afectará más, por tanto, la todavía diferencia impositiva, a los comercios de la comarca? ¿La supresión de la barrera comercial, impulsará realmente la economía del Campo de Gibraltar? ¿Cómo afectará al sector logístico?

Diferencias en la gestión informativa

En cuanto a las necesarias explicaciones por parte de autoridades de las consecuencias del tratado, es clara, y sangrante, la diferencia entre lo que está haciendo el gobierno de Gibraltar (GG) en contraposición al gobierno español. Mientras que al otro lado de la todavía verja, el GG se ha reunido ya con diferentes actores de la sociedad civil y empresarial gibraltareña (como recogen medios como el Gibraltar Chronicle), en la parte española nadie ha dado detalles ni explicado a la población local los verdaderos efectos que la entrada en efectividad del tratado puede traer.

Autoridades locales, como algunos alcaldes del Campo de Gibraltar, vienen reclamando con menor o mayor intensidad, que el gobierno español ofrezca explicaciones y detalles acerca de las potenciales consecuencias para la economía local y los comercios de la implementación del tratado. Reconociendo incluso que, lo que transciende del mismo, lo conocen por la parte gibraltareña. Por otra parte, tampoco parece que la estructura comercial local haya demandado con suficiente fuerza estas explicaciones, a diferencia de nuevo de lo que está ocurriendo en Gibraltar, donde la red empresarial llanita ha expresado preocupación y frustración ante la incertidumbre de la entrada en vigor del tratado y los efectos sobre sus negocios, solicitando reuniones técnicas con sus autoridades, demandas que están siendo atendidas por el GG.

Incertidumbre ante la inminente entrada en vigor

En definitiva, muchos interrogantes a los que todavía no se tienen respuestas claras y que deben preocupar a comerciantes y otros sectores productivos de la zona. La pronta implementación del tratado entre la UE y Reino Unido sobre Gibraltar, muestra así incertidumbres sobre su grado real de afectación al tejido social y económico de ambos lados de la frontera pero, especialmente, del lado español. Y según se acerca de su entrada en vigor, cada vez parece más claro que esta se producirá sin que la población del Campo de Gibraltar tenga suficiente información ni concreción sobre cómo se verá afectada su economía ni su día a día.