Un submarino nuclear de EEUU abandona Gibraltar tras una escala rodeada de máxima seguridad
El USS Alaska, uno de los sumergibles estratégicos más sensibles de la Armada estadounidense, deja el Peñón tras varios días bajo vigilancia reforzada y tensión internacional
La presencia de un submarino nuclear estadounidense en Gibraltar ha vuelto a situar al Estrecho en el foco internacional. El USS Alaska, un submarino balístico de la clase Ohio considerado pieza clave de la disuasión nuclear de Estados Unidos, ha abandonado este martes la Base Naval gibraltareña después de una escala logística marcada por un amplio despliegue de seguridad y por el aumento de la tensión entre Washington e Irán.
La llegada del sumergible se produjo el pasado 10 de mayo y fue confirmada posteriormente por la Sexta Flota de Estados Unidos. Durante su estancia permaneció activo un perímetro de exclusión marítima de 200 metros alrededor del South Mole, mientras efectivos de los Royal Marines reforzaban la vigilancia en el entorno de la base militar británica.
Aunque en un primer momento las autoridades estadounidenses evitaron identificar oficialmente la unidad desplazada hasta el Peñón, observadores navales y medios especializados señalaron rápidamente al USS Alaska (SSBN-732) como el submarino presente en aguas gibraltareñas. Se trata de una de las plataformas más estratégicas de la Marina estadounidense, diseñada para operar durante largos periodos de forma prácticamente indetectable.
El movimiento ha generado especial atención en el Campo de Gibraltar por coincidir con un escenario de creciente presión diplomática y militar entre Estados Unidos e Irán. Las recientes declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, rechazando las propuestas iraníes de alto el fuego y reiterando que Teherán “no puede disponer de armas nucleares”, han incrementado la repercusión internacional de esta escala militar en el Estrecho.
La posición estratégica del enclave convierte a Gibraltar en uno de los principales puntos de tránsito entre el Atlántico y el Mediterráneo para embarcaciones militares aliadas. No obstante, la aparición pública de submarinos nucleares de este tipo resulta poco habitual, ya que estas unidades suelen operar bajo estricta discreción debido a su función dentro del sistema de disuasión nuclear estadounidense.
Los submarinos de la clase Ohio figuran entre los mayores del mundo. Estas unidades alcanzan los 171 metros de eslora y superan las 18.000 toneladas de desplazamiento en inmersión. Además, están preparados para transportar misiles balísticos Trident II D5, con capacidad de alcance intercontinental y posibilidad de portar múltiples ojivas nucleares.
La presencia del USS Alaska también ha provocado reacciones ecologistas. Verdemar Ecologistas en Acción ha criticado nuevamente la utilización del Peñón como escala para submarinos nucleares y ha advertido sobre el “riesgo ambiental” que, según el colectivo, supone este tipo de operaciones en aguas próximas al Estrecho de Gibraltar.
Con la salida del submarino estadounidense, la actividad en la Base Naval gibraltareña recupera aparentemente la normalidad, aunque la escala del USS Alaska deja una imagen poco frecuente a escasos kilómetros de la costa andaluza: la de uno de los activos nucleares más sensibles del planeta operando en uno de los enclaves marítimos más estratégicos del mundo.