Gibraltar retoma el proyecto de su planta depuradora en Europa Point tras más de una década de retrasos
El Gobierno del Peñón presenta los planes urbanísticos de una planta de tratamiento en Europa Point para resolver un problema ambiental que se arrastra desde hace décadas
El Gobierno de Gibraltar ha dado un nuevo paso en su estrategia para poner fin a los vertidos de aguas residuales sin tratar al mar con la presentación oficial de los planes urbanísticos de una futura planta depuradora en Europa Point. La instalación pretende resolver uno de los problemas ambientales más persistentes del territorio.
El proyecto será desarrollado por la empresa EcoWaters Ltd. y contempla la construcción de la estación de tratamiento de aguas residuales en el antiguo emplazamiento de Brewery Crusher, en una zona próxima a la costa. El diseño incluye cubiertas vegetales y soluciones arquitectónicas específicas para minimizar el impacto visual de la infraestructura en el entorno.
La iniciativa también prevé la creación de estaciones de bombeo en Little Bay y la instalación de nuevas tuberías a través del túnel de Keightley Way, que permitirán transportar las aguas residuales hasta la planta para su depuración antes de su vertido final al mar.
Más de una década de retrasos
La construcción de una planta depuradora en Gibraltar es un proyecto que lleva más de una década pendiente de ejecución y que ha atravesado numerosos cambios administrativos y retrasos desde su anuncio inicial.
El compromiso de levantar esta infraestructura ya figuraba en el programa electoral del Ejecutivo gibraltareño en 2011, aunque desde entonces el plan ha pasado por diferentes fases sin llegar a materializarse.
En 2015 se adjudicó un contrato con la previsión de que la instalación estuviera operativa en torno a 2020, pero el proceso no llegó a completarse y las obras nunca comenzaron.
Posteriormente, en 2022, el Gobierno tuvo que reiniciar el procedimiento de licitación después de que la empresa adjudicataria entrara en liquidación, lo que obligó a rediseñar el proyecto y provocó un nuevo retraso en su ejecución.
Un problema ambiental histórico
La ausencia de una depuradora ha provocado que durante décadas Gibraltar haya vertido aguas residuales sin tratar al mar, una situación que se remonta al menos a finales de los años noventa.
Este problema llegó incluso a los tribunales europeos, que condenaron al Reino Unido por incumplir las directivas comunitarias sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas.
Organizaciones ecologistas como Verdemar Ecologistas en Acción han denunciado en repetidas ocasiones la demora en la construcción de la planta y la falta de soluciones definitivas para frenar estos vertidos.
Con la presentación de los nuevos planes urbanísticos para la depuradora, el Ejecutivo del Peñón busca reactivar un proyecto considerado clave para mejorar la calidad ambiental de las aguas que rodean el Estrecho y cerrar definitivamente un problema que lleva años generando críticas.