Nuevo escenario

Gibraltar acelera los ajustes tras la desaparición de la Verja: taxis, controles Schengen y compras cambian las reglas del juego

La nueva etapa tras la desaparición de la Verja obliga a adaptar el funcionamiento de la frontera, el aeropuerto y la actividad comercial entre Gibraltar y España - FOTO: FJ Benítez
El Gobierno del Peñón refuerza la información sobre las nuevas normas mientras adapta los controles fronterizos y redefine las ventajas comerciales tras el acuerdo con la Unión Europea

Los primeros días sin la Verja están sirviendo para comprobar cómo será la nueva relación entre Gibraltar y España. Aunque la eliminación de los controles fronterizos ha facilitado la movilidad entre ambos territorios, la aplicación del acuerdo entre el Reino Unido y la Unión Europea también está dejando al descubierto las primeras incidencias, dudas y ajustes necesarios en ámbitos tan diversos como el transporte, la seguridad, los controles migratorios o las compras.

Uno de los asuntos que más preocupación ha generado ha sido el relacionado con el transporte de viajeros. El Gobierno de Fabian Picardo ha anunciado una campaña informativa después de que un taxista español fuese denunciado por prestar un servicio comercial dentro de Gibraltar sin disponer de licencia local. El incidente, ocurrido el mismo día de la desaparición de la Verja, llevó al Ejecutivo gibraltareño a reconocer que muchos profesionales podían interpretar erróneamente que la libre circulación permitía también operar libremente en el transporte público.

Para evitar nuevas situaciones similares, el Gobierno instalará señalización específica en la antigua frontera y enviará comunicaciones a los ayuntamientos del Campo de Gibraltar, a la Junta de Andalucía, asociaciones de taxistas y plataformas como Uber y Bolt, recordando que los vehículos españoles únicamente pueden acceder al Peñón como transporte privado y que cualquier servicio comercial requiere autorización expedida por las autoridades gibraltareñas. El incumplimiento de esta normativa puede acarrear sanciones económicas, inmovilización del vehículo e incluso su retirada mediante grúa.

Las novedades derivadas del nuevo marco también han dejado episodios llamativos. Dos agentes españoles de la Policía Nacional en periodo de prácticas fueron interceptados por la Royal Police Gibraltar cuando intentaban acceder uniformados al Peñón para desayunar. Los policías, recién destinados a la comarca y desconocedores de las limitaciones existentes, fueron informados de la normativa vigente antes de regresar sin mayores consecuencias. El suceso ha servido para recordar que, pese a la desaparición de la Verja, las competencias policiales dentro de Gibraltar continúan siendo exclusivas de las autoridades gibraltareñas, mientras que los agentes españoles únicamente desarrollan funciones relacionadas con los controles Schengen en el puerto y el aeropuerto.

Precisamente el aeropuerto se ha convertido en el principal punto de atención durante estos primeros días. Con la desaparición de los controles terrestres, la terminal pasa a desempeñar el papel de frontera exterior del espacio Schengen, lo que obliga a registrar biométricamente a los viajeros mediante el Sistema Europeo de Entradas y Salidas (EES). Las primeras jornadas han estado marcadas por colas y problemas técnicos debido a la escasez de equipos disponibles y a incompatibilidades informáticas con algunos documentos de identidad gibraltareños. Ante esta situación, la Policía Nacional reforzará el sistema con nuevas máquinas EES para agilizar tanto las llegadas como las salidas y reducir las incidencias detectadas durante la puesta en marcha del nuevo modelo fronterizo.

Fuentes policiales también han trasladado algunas dificultades operativas derivadas de esta nueva organización. Entre ellas figuran la ausencia de listados anticipados de pasajeros, cambios en los recorridos internos de la terminal que complican el control migratorio y las limitaciones de acceso a determinadas zonas del aeropuerto por parte de los agentes españoles. Pese a ello, desde el Gobierno gibraltareño insisten en que se trata de problemas propios del inicio de un sistema completamente nuevo y confían en que las mejoras previstas permitan normalizar el funcionamiento en los próximos días.

Los cambios también tendrán una importante repercusión económica. El histórico atractivo comercial de Gibraltar comienza a transformarse con la implantación progresiva del Transaction Tax (TT), un impuesto indirecto similar al IVA que arrancará con un tipo general del 15%, aumentará posteriormente al 16% y alcanzará el 17% en una tercera fase prevista para 2029. El nuevo gravamen afectará a productos como perfumes, electrónica, ropa, electrodomésticos o artículos deportivos, aunque otros bienes considerados esenciales mantendrán un tipo del 0%, entre ellos los alimentos —salvo bebidas no alcohólicas—, medicamentos, productos sanitarios, libros, periódicos y revistas.

El tratado también modifica de forma significativa el atractivo de algunos de los productos más demandados históricamente por los compradores españoles. El tabaco deberá reducir progresivamente su diferencia de precio respecto a España, estableciéndose que ninguna cajetilla podrá venderse con un precio inferior en más de 0,80 euros o superar un diferencial del 15% respecto al mercado español. Además, los residentes y trabajadores fronterizos solo podrán introducir desde Gibraltar un máximo de 80 cigarrillos, frente al límite general de 200. En el caso del alcohol, se incrementará la fiscalidad mediante nuevos impuestos especiales, mientras que la gasolina y el gasóleo deberán equiparar su carga impositiva con la española en un plazo máximo de tres años, poniendo fin a uno de los principales reclamos del turismo de compras.

Pese a todos estos cambios, algunos productos seguirán manteniendo un importante atractivo comercial. Los medicamentos, productos farmacéuticos, libros y numerosos alimentos permanecerán exentos del nuevo impuesto, consolidando el creciente protagonismo de las farmacias y supermercados de Main Street entre los compradores procedentes de España. El nuevo escenario confirma que la desaparición de la Verja supone mucho más que una apertura física: inaugura una etapa de adaptación en la que ciudadanos, empresas y administraciones deberán familiarizarse con unas normas que mantienen la libre circulación, pero preservan importantes limitaciones en materias como el transporte, la seguridad, la fiscalidad y los controles fronterizos.