Un repunte que inquieta: el yihadismo vuelve a crecer en España
España ha cerrado 2025 con 100 detenidos por delitos relacionados con el terrorismo yihadista, la mayor cifra desde los atentados del 11-M en 2004. Este récord —según el Ministerio del Interior y datos recopilados por diversos medios— refleja un repunte significativo de operaciones antiterroristas en un contexto en el que la amenaza ha evolucionado hacia formas más dispersas y digitalizadas de radicalización.
Aunque la mayoría de las detenciones se han producido en comunidades como Cataluña, Madrid o Andalucía, el Campo de Gibraltar ha estado ligado a varios casos relevantes en los últimos años, tanto por detenciones como por antecedentes que han marcado la percepción de riesgo en la comarca.
Operaciones policiales con presencia local
En noviembre de 2024, una operación contra el yihadismo desplegada por la Policía Nacional con la colaboración de la Brigada Local de Información de Algeciras llevó a la detención de varias personas acusadas de consumo y difusión de propaganda de Daesh y de amenazas violentas. Ese operativo, articulado con la cooperación de la DGST marroquí y Europol, incluyó arrestos en Ceuta, Madrid e Ibiza y fue calificado por los investigadores como una célula virtual con intención de desplazarse a zonas de conflicto.
Otra actuación de la Guardia Civil identificó y detuvo a personas implicadas en la difusión de contenidos yihadistas en internet, con registros en Algeciras, junto a otros puntos de España, en el marco de una operación que las fuerzas de seguridad describieron como parte de una red internacional de propaganda extremista.
Antecedentes y episodios vinculados a la comarca
Más allá de los operativos recientes, hay casos históricos que muestran cómo personas vinculadas al Campo de Gibraltar han surgido en investigaciones antiterroristas:
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En 2016, Choukri El Hadouchi y Sara Vallejo Zaroual fueron detenidos en Algeciras por planear desplazarse a Siria con su hijo pequeño para unirse a Daesh; la Audiencia Nacional los condenó posteriormente por terrorismo.
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Anis M. R. R., residente en Algeciras, fue detenido en 2018 tras ser identificado en el marco de una operación nacional de lucha antiterrorista, siendo su caso citado en informes y medios como uno de los ejemplos de denuncias de radicalización con conexión local.
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En 2023 se produjo un suceso que conmocionó a la comarca: un ataque con machete en dos iglesias de Algeciras fue investigado como relacionado con radicalización yihadista tras analizarse la posible influencia de contenidos extremistas en redes sociales en el agresor. Este episodio quedó reflejado también en informes de seguridad que vinculan el fenómeno de radicalización individual con amenazas más amplias en España.
Además de estos ejemplos específicos, las autoridades de seguridad han señalado que la proximidad con Marruecos y las rutas migratorias transfronterizas constituyen un desafío de vigilancia constante para el Campo de Gibraltar, en el que la mezcla de flujos humanos, redes sociales extremistas y condiciones socioeconómicas hacen que la detección temprana de procesos de radicalización sea especialmente relevante.
Lo que preocupa hoy
Los expertos coinciden en que no estamos ante organizaciones jerarquizadas como hace décadas, sino ante procesos de radicalización rápidos, dispersos y facilitados por internet y plataformas virtuales. Esto ha llevado a que las detenciones de este tipo en 2025 superen las cifras de años recientes y se acerquen a niveles que no se veían desde los atentados del 11-M.
La implicación de las familias, centros educativos y comunidades locales en la prevención, junto a la cooperación internacional entre cuerpos policiales, es clave para hacer frente a esta amenaza adaptada a formas más sutiles y menos visibles de captación y adoctrinamiento.
En ese escenario, el Campo de Gibraltar —por su ubicación, por su dinamismo social y por su historia reciente— sigue siendo un espacio de atención especial en el mapa de la seguridad nacional.