Actividad sísmica

456 terremotos en siete días: también se dejan sentir en el Campo de Gibraltar

Casi una veintena de estos terremotos han sido sentidos por la población, aunque en ningún caso se han comunicado incidencias relevantes - FOTO: Instituto Geográfico Nacional

La actividad sísmica registrada entre el 3 y el 10 de febrero en el entorno de Málaga y Cádiz ha provocado varios movimientos en la comarca, todos de baja magnitud y sin daños

La Red Sísmica de Andalucía ha contabilizado 456 terremotos entre el 3 y el 10 de febrero de 2026 en una franja comprendida entre el suroeste de Málaga y el noreste de Cádiz. Parte de esta actividad ha tenido repercusión directa en el Campo de Gibraltar, donde en los últimos días se han registrado varios movimientos de baja magnitud en distintos municipios.

Repercusión en la comarca

Durante la madrugada del 8 de febrero, la comarca registró cinco terremotos en apenas unas horas. Los epicentros se situaron en zonas próximas a La Línea de la Concepción, el Estrecho de Gibraltar, Castellar de la Frontera y San Roque.

Las magnitudes oscilaron entre 1,6 y 2,3 mbLg, con profundidades variables que alcanzaron hasta los 34 kilómetros. Ninguno de estos episodios provocó daños personales ni materiales.

Jimena y Castellar, los municipios más activos

En días anteriores, la actividad ya se había dejado sentir en Jimena y Castellar.

Jimena registró un terremoto de 2,0 mbLg el 7 de febrero a las 08:55 horas, con epicentro al noroeste del término municipal y una profundidad de 15 kilómetros. Horas más tarde, Castellar anotó otro movimiento de 2,1 mbLg, en este caso con una profundidad de 38 kilómetros.

Ambos municipios ya habían registrado seísmos previos los días 5 y 6 de febrero, ambos de 2,6 mbLg. La repetición de episodios en un corto espacio de tiempo generó atención entre los vecinos, aunque sin incidencias reseñables.

El mayor terremoto de la serie

Dentro del conjunto de 456 movimientos detectados en la zona occidental andaluza, el de mayor magnitud se produjo en Jimera de Líbar el 8 de febrero a la 01:43 horas, alcanzando 3,5 grados con una intensidad máxima de III–IV. Fue percibido claramente, pero sin provocar daños materiales.

Casi una veintena de estos terremotos han sido sentidos por la población en algunas localidades próximas a la zona epicentral, especialmente en municipios del interior malagueño y en puntos del Campo de Gibraltar, aunque en ningún caso se han comunicado incidencias relevantes.

Los registros muestran una media aproximada de 15 terremotos diarios, con magnitudes comprendidas entre 0,4 y 3,5, lo que corresponde a actividad de baja intensidad.

¿Por qué se están produciendo tantos terremotos?

Expertos en geofísica explican que esta secuencia responde principalmente a la dinámica habitual del sector occidental de la cordillera Bética, donde confluyen la placa africana y la euroasiática. El movimiento relativo entre ambas genera tensiones acumuladas en la corteza terrestre que se liberan periódicamente en forma de terremotos.

En este contexto, los especialistas hablan de un posible enjambre sísmico, es decir, una concentración de pequeños movimientos en un periodo corto sin que necesariamente exista un gran terremoto principal.

Algunas investigaciones también apuntan a fenómenos conocidos como hidroseísmos, que pueden producirse por la presión ejercida por las aguas subterráneas tras episodios prolongados de lluvias intensas. La acumulación de precipitaciones asociadas a los recientes temporales —entre ellos las borrascas Leonardo y Marta— podría haber incrementado la presión sobre los acuíferos, favoreciendo pequeñas fracturas o reajustes en el terreno.

No obstante, los organismos oficiales subrayan que no existe confirmación científica concluyente que relacione directamente esta serie sísmica con los temporales, y que la actividad registrada entra dentro del comportamiento geológico habitual de la zona.

¿Qué es un terremoto y cómo se mide?

Un terremoto es la liberación repentina de energía acumulada en la corteza terrestre. Esa energía se transmite mediante ondas sísmicas que pueden sentirse en superficie dependiendo de su magnitud y profundidad.

La magnitud mide la energía liberada, mientras que la intensidad refleja cómo se percibe el movimiento y sus efectos. En el caso de los episodios registrados en la comarca, los valores se sitúan dentro de parámetros habituales para una zona con actividad sísmica moderada como el entorno del Estrecho.

Monitorización permanente

La Red Sísmica de Andalucía dispone de 25 estaciones de banda ancha, 8 de corto período y 61 acelerógrafos distribuidos por la comunidad autónoma, lo que permite un seguimiento constante y preciso de cada evento registrado.

Los especialistas insisten en que esta actividad entra dentro de la normalidad geológica del sur peninsular y que el sistema de vigilancia permanece activo ante cualquier variación significativa.