Calor extremo

Qué es un domo de calor y por qué puede convertir España en un horno durante los próximos días

Un nuevo episodio de calor extremo elevará las temperaturas en buena parte de España durante los próximos días
La AEMET prevé una segunda ola de calor desde el domingo, con máximas por encima de los 40 grados, noches tropicales y especial riesgo para personas vulnerables

España vuelve a prepararse para un episodio de calor extremo en pleno arranque de julio. La AEMET ha emitido un aviso especial por la segunda ola de calor del verano, que comenzará el domingo 5 de julio y se prolongará, al menos, hasta el martes, con temperaturas especialmente elevadas en el suroeste peninsular, los valles interiores, Galicia occidental y el interior del País Vasco. En zonas de Andalucía, Extremadura y el valle del Ebro se podrán superar los 42 grados.

¿Qué es exactamente un domo de calor?

Un domo de calor es una situación atmosférica en la que una masa de aire muy cálida queda atrapada bajo una zona de altas presiones. Esa especie de “tapadera” impide que el aire se renueve, reduce la formación de nubes y favorece que el calor se acumule día tras día cerca de la superficie.

El mecanismo es relativamente sencillo: el aire desciende, se comprime y se recalienta. Al no haber apenas viento ni entradas de aire más fresco, la temperatura sube de forma constante y el ambiente se vuelve cada vez más sofocante. Por eso se habla de un efecto similar al de un horno: el calor entra, se acumula y tarda mucho en disiparse.

Domo de calor y ola de calor no son lo mismo

Aunque estos días ambos conceptos aparecen unidos, no significan exactamente lo mismo. El domo de calor es el fenómeno atmosférico que favorece el calentamiento persistente; la ola de calor es la consecuencia cuando ese episodio cumple determinados criterios de duración, intensidad y extensión.

La propia AEMET considera ola de calor un episodio de al menos tres días consecutivos en el que una parte significativa de las estaciones registra máximas por encima de los valores excepcionales de referencia para julio y agosto.

Cuándo llegará lo peor

El ascenso térmico será progresivo, pero el momento más complicado llegará entre el domingo 5 y el martes 7 de julio. La AEMET advierte de temperaturas diurnas y nocturnas muy altas, con máximas superiores a 40 grados en amplias zonas del interior y mínimas que en algunos puntos no bajarán de 25 grados, lo que dificultará el descanso nocturno.

En Andalucía, el calor será especialmente intenso en el interior, con el Guadalquivir como una de las zonas más expuestas. La provincia de Cádiz también notará el episodio, aunque el comportamiento será diferente entre el litoral, donde la humedad aumentará la sensación de bochorno, y las zonas interiores, donde las máximas podrán ser más elevadas.

Por qué las noches también serán difíciles

Uno de los rasgos más peligrosos de estos episodios no está solo en las máximas del mediodía, sino en las mínimas nocturnas. Cuando el termómetro no baja de los 20 grados se habla de noche tropical; si no desciende de 25, la situación se vuelve todavía más exigente para el organismo.

La falta de descanso aumenta el riesgo para personas mayores, niños, pacientes crónicos, trabajadores al aire libre y personas sin acceso a espacios frescos. Por eso los expertos insisten en evitar esfuerzos en las horas centrales del día, beber agua aunque no se tenga sed y reducir la exposición directa al sol.

Junio ya dejó señales preocupantes

Este nuevo episodio llega después de un mes de junio excepcionalmente cálido. La AEMET ya había señalado que la ola de calor de finales de junio dejó varios días entre los más cálidos registrados para ese mes en el conjunto peninsular.

Además, la predicción estacional de la agencia apunta a una probabilidad muy alta de que el trimestre julio-agosto-septiembre sea más cálido de lo normal en toda España, especialmente en el suroeste peninsular.

Qué hacer ante un episodio así

Las recomendaciones son conocidas, pero conviene repetirlas: evitar salir en las horas de más calor, usar ropa ligera, hidratarse con frecuencia, cerrar persianas durante el día, ventilar por la noche si la temperatura baja, no dejar nunca a niños, mayores o animales dentro de vehículos y prestar atención a cualquier síntoma de golpe de calor.

Mareos, piel muy caliente, confusión, dolor de cabeza intenso, vómitos o pérdida de conciencia requieren atención urgente. En caso de emergencia, debe llamarse al 112.

Un fenómeno cada vez más frecuente

Los domos de calor no son nuevos, pero su intensidad y persistencia están ganando protagonismo en los veranos europeos. La combinación de masas de aire cada vez más cálidas, bloqueos atmosféricos más duraderos y noches con menos refresco aumenta el impacto de estos episodios sobre la salud, el campo, los incendios forestales, el consumo energético y la vida cotidiana.

El resultado será un comienzo de julio marcado por temperaturas extremas, noches complicadas y un mensaje claro de los servicios meteorológicos: el calor no solo será intenso, también será persistente.