Óscar Puente presume del tren como "éxito del país", mientras Algeciras sigue a la cola en conexiones
"Un éxito de país", así calificaba hace dos semanas el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, el papel del ferrocarril como eje vertebrador de un sistema de transporte “eficiente y descarbonizado”. Fue durante la presentación del estudio Retos, fortalezas y necesidades futuras del sector ferroviario español, impulsado por Mafex, donde el ministro resaltó el liderazgo mundial de España en movilidad urbana y alta velocidad y el buen momento que vive el sector gracias a fuertes inversiones y desarrollos tecnológicos de vanguardia, aunque se olvidó, nuevamente, del rincón más al sur del sur.
Puente detalló la renovación del sistema ferroviario, con proyectos como los corredores Atlántico y Mediterráneo, la incorporación de nuevas comunidades a la alta velocidad, la mejora de Cercanías y la compra de 500 trenes por 5.500 millones de euros, de los que 412 estarán operativos antes de 2028. Destacó, además, el papel de las empresas públicas y privadas que han hecho del modelo español uno de los más eficientes.
Sin embargo, el discurso triunfalista del ministro contrasta de forma brutal con la realidad que vive el puerto de Algeciras y el Campo de Gibraltar. Las deficientes conexiones ferroviarias con la zona son una asignatura pendiente desde hace décadas y hasta hace más de un siglo, ¿verdad Andalucía Bay 20.30? . Son alarmantes deficiencias que han sido denunciadas de forma reiterada por ciudadanos, empresarios, plataformas y los propios responsables del enclave portuario, que consideran inaceptable seguir sin un enlace ferroviario moderno que acompañe al crecimiento del primer puerto de España y el más eficiente de Europa.
El abandono sistemático de esta infraestructura clave frena el desarrollo de un eje logístico de enorme potencial, que forma parte del Corredor Mediterráneo y del Ramal Central de los corredores transeuropeos, pero que sigue sin beneficiarse de las inversiones millonarias que sí llegan a otras regiones, si acaso, con las migajas que caen desde el Ministerio.
Cierto es que, sólo unas horas después de conocerse la exposición del responsable de la cartera de Transportes, se publicaba que se había dado luz verde ambiental para la electrificación del tramo Bobadilla-Ronda, un anuncio muy esperado y que - se supone - será el inicio de una actuación clave para el despegue de esta zona vía tren, pero todos nos preguntamos ¿de cuánto tiempo estamos hablando?, porque sí, porque no deja de ser un anuncio, pero que no tiene incidencia palpable a corto plazo, sino que, entre plazos burocráticos se pasarán meses y meses para que se puedan ver los obreros y las máquinas trabajando sobre el terreno.
Las críticas se acumulan desde el Puerto, colectivos empresariales y ciudadanos que, cansados de retrasos, cortes, traslados en bus y tener que ir a Málaga o Jerez para tomar un tren digno - no como el de aquí - exigen soluciones, plazos concretos (y cortos), recursos y compromisos firmes para una infraestructura básica que permitiría conectar de forma ágil y sostenible al puerto con el interior peninsular y el resto de Europa. Pero parece que no hay nadie que se encargue de trasladar esta (dura) realidad hasta la capital del reino, porque esta comarca, además de adolecer históricamente de un tren en condiciones, también ha carecido de peso político.