¿Qué fue de ellos?: cuatro desapariciones en el Campo de Gibraltar, cuatro misterios sin resolver
Cada 9 de marzo, España conmemora el Día de las Personas Desaparecidas sin Causa Aparente, una fecha establecida hace 15 años por el Congreso de los Diputados para recordar a quienes dejaron de estar visibles para el resto sin dejar rastro. En esta jornada, el Campo de Gibraltar no es ajeno a esta dura realidad, con varios casos que siguen sin resolverse.
El nombre que resuena desde hace más tiempo es el de Chaima Slim, una joven de 19 años que fue vista por última vez en 2008 al cruzar la frontera desde Gibraltar hacia La Línea. Ni en un lado ni en otro de la Verja se le ha visto más. Su paradero sigue siendo un misterio, a pesar de que tanto la Policía del Peñón como la española pusieron todo de su parte para investigar el caso.
Siguiendo el orden cronológico, el llamamiento de su familia se extendió por toda la comarca como la pólvora porque Paco Cano, aunque vivía en Los Barrios, es muy querido en la zona. Fue en agosto de 2022. A sus 77 años, ya jubilado como docente, se le podía ver frecuentemente haciendo deporte en cualquier avenida de la villa, Algeciras o La Línea, porque competía en categoría de veteranos y elegía distintos terrenos para prepararse. Desapareció sin dejar rastro y su hija, que criticó que la Administración no pusiera más empeño en estudiar su caso y lo dejara de lado en poco tiempo, llegó a cuestionar más tarde si el asesino en serie conocido como Dinamita Montilla tuvo que ver con la desaparición de su padre.
Otro caso sonado es el de Eulogio José Pérez Castillo, natural de Tarifa, a quien se le vio por última vez el 19 de enero de 2023 tras salir del Hospital Punta Europa en Algeciras. Aunque su imagen fue distribuida por más de 3.000 cajeros de todo el país, no se han encontrado pistas sobre su paradero y lo que más angustia a su familia es que necesita medicación diaria.
No menos inquietante es el caso de Juan José Nieto, desaparecido el 15 de marzo de 2023 en la barriada linense de La Atunara, donde es muy conocido, aunque como Juan Calero. Su gente cercana, igual que la de Chaima, Paco o Eulogio, sigue preguntándose qué pudo pasarle para no verse en ninguna ocasión más.
Cada caso sin resolver es una herida abierta para sus familias y amistades, que no cesan en su lucha por obtener respuestas, aunque el paso del tiempo hace que caiga la esperanza de encontrarlos algún día.